Una prueba de polígrafo no empieza cuando se conectan los sensores: empieza en la conversación previa, donde se define exactamente qué se va a preguntar. Esa parte es la que decide si el resultado sirve para algo, y es también la que más se salta quien tiene prisa por cobrar.
Aquí está el proceso completo, del primer mensaje al informe. Ninguna pregunta es sorpresa: el examinado las conoce antes de que empiece la sesión y puede detenerla en cualquier momento.
